Obtener una subvención para la restauración o rehabilitación de un monumento románico no es tarea fácil, por eso, la primera consideración es la de actuar cuanto antes impidiendo que el daño se haga mayor.
Si no existe una adecuada seguridad de los bienes expuestos, si el monumento está abandonado a la buena de Dios, si se producen filtraciones y humedades, si la clave de algún arco se ha movido por poco que sea, si se ha caído un canecillo u otra pieza, si hay grietas…etc cosas ...