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REPORTAJES Villaescusa de Palositos 1962: El Tercer Mundo en Europa

Villaescusa de Palositos 1962: El Tercer Mundo en Europa
Habla la Maestra

Iglesia. Villaescusa
Iglesia Románica de Villaescusa de Palositos

Villaescusa de Palositos. Escuela
La Escuela en su estado actual, arruinada por intereses espúreos.

Llegamos a casa y ponemos la televisión. Hoy toca un reportaje sobre la labor de las ONG en el corazón de África; sucesivamente se nos muestran a todo color las aldeas y sus habitantes. No hay coches ni carreteras. Si no llueve, la gente camina transportando su carga, quizás con la ayuda de algún animal. Las cabañas nos muestran hogares sin luz ni agua corriente, aquí los electrodomésticos ocupan la misma posición que las naves aeroespaciales; entramos en la escuela, no hay luz, claro, pero tampoco hay pupitres, y tampoco hay libros, a duras penas la maestra atrae la atención de los escasos alumnos mientras escribe algo elemental en el deteriorado pizarrín. Niños sin afán de aprender, para qué, en el pueblo no hay futuro; las labores agrícolas, única forma de ganar el sustento, son conocidas porque son practicadas desde niño; pero se sabe que más allá la vida es diferente. Quizás hay que emigrar, quizás haya que asumir el riesgo y abordar el cayuco. Hay que ahorrar para ello.

Pero no estamos en África, lo que vemos confortablemente en la televisión y que tan lejano nos queda estuvo aquí, a cien kilómetros de la capital del reino, en pleno centro de la España Una, Grande y Libre. Hace sólo cuarenta años. El homo románicus en su aislamiento, a la sombra de la tenebrosa iglesia románica, grande donde las hubiese, en su feudalismo de hecho, pervivió durante ochocientos años. Nos da testimonio de ello su Maestra, una de las innumerables Maestras que acudían obligadas a un destino mísero que abandonaban tan pronto podían, dejémosla que nos lo cuente: 


REPORTAJES. Villaescusa de Palositos 1962: El Tercer Mundo en Europa

VILLAESCUSA DE PALOSITOS 1962-63

"En septiembre de 1962, llegué a Villaescusa de Palositos (Guadalajara) para desempeñar mi trabajo como maestra.
Después de apearme en Peralveche, punto final de la ruta del coche de línea, el resto del camino, una hora de senda para las cabras a través del monte, había que hacerlo caminando.

(foto: Tio Joaquín y Tía Emilia, los anfitriones a que se refiere la autora. Archivo de la Asociación de Amigos de Villaescusa de Palositos) 


REPORTAJES. Villaescusa de Palositos 1962: El Tercer Mundo en Europa

Llegué al pueblo caída la tarde y a pesar de estar informada de ello, lo que más me impresionó fue la falta de luz eléctrica. Durante toda mi estancia, en una casa de un matrimonio de avanzada edad, mi única iluminación por la noche sería la luz de un exiguo candil. En principio fue lo que más me costó, pues es duro tener que leer o escribir con semejante iluminación. Pero a todo se acostumbra uno cuando tiene ilusión por su trabajo… y además 20 años.

(foto: La casa en que vivió la autora. Archivo de la Asociación de Amigos de Villaescusa de Palositos)


 Por aquella época la iglesia estaba casi siempre cerrada, ya que el sacerdote que la atendía venía cada 15 días desde Escamilla, y en tiempo de lluvia o nieve podía pasar hasta un mes sin aparecer. Nunca estuvo en muy buenas condiciones, de hecho la gente del pueblo contaba que durante la guerra civil había servido de cuadra y almacén.
Después de todos estos años mi recuerdo más vivo con respecto a la iglesia fue la vez que el alcalde me pidió que, cómo maestra de la escuela, oficiara un rosario en alguna celebración patronal. Era noche cerrada de un día invernal cuando el alcalde y yo llegamos a la iglesia iluminados por un carburo, el altar apenas tenía cuatro velas encendidas, y en los bancos se recortaban las figuras de hombres y mujeres envueltos en mantas ateridos de frío. Parecía una película de terror.


REPORTAJES. Villaescusa de Palositos 1962: El Tercer Mundo en Europa

La escuela, cuando yo llegué, era una casa recién construida, pero carecía del material mínimo, pues no había mesas ni sillas, ni para los alumnos ni para el profesor y ni siquiera un encerado. Por lo que cada alumno tenía que traer de su casa su mesa baja y su silla. Tampoco teníamos libros de texto, así que las clases se convirtieron en tutorías particulares porque cada niño tenía una edad y un nivel distinto.
Cuando ví que no había solución para aquello, escribí a la inspección de Guadalajara, informando del estado en que se encontraba la escuela y amenazándoles con marcharme si no se resolvía el problema. El inspector jefe se vió en la obligación de venir a visitar aquel pueblo perdido de la mano de Dios. Como no había forma de llegar en coche, el alcalde tuvo que pedir prestado un tractor a una finca del pueblo, para que fueran a buscarle a Escamilla y lo subieran al pueblo. Lo único que conseguí de él fue que nos enviara unos pupitres viejos.
Por la noche daba clase a los adultos a la luz de un carburo.

(Foto: La escuela en aquella época. Archivo de la Asociación de Amigos de Villaescusa de Palositos)



REPORTAJES. Villaescusa de Palositos 1962: El Tercer Mundo en Europa

Del día a día en Villaescusa recuerdo las comidas. Todos los días se comía cocido, el cual se iba empobreciendo según nos alejábamos de la matanza. El pan se cocía cada quince días o más. El día de cocer era toda una fiesta. La noche del día de los Santos se comía gachas con miel. En la fiesta grande, San Antonio, el Ayuntamiento mataba una oveja y repartía la carne, con la cual se hacían albóndigas para aderezar el cocido diario, además se hacía sopa de fideos…todo un lujo.

Julia Iglesias Revenga"

(Foto: Una maestra con el pueblo ante la escuela; detrás de la maestra su madre. Archivo de la Asociación de Amigos de Villaescusa de Palositos)


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